Dentro de todos los problemas que la pandemia nos ha provocado y que nos han golpeado de una forma directa o indirecta. Con una afectación previa, durante el confinamiento o que estamos viviendo en estos momentos, con la entrada de la llamada “nueva normalidad”. Concretamente quiero centrarme en una situación que vivimos los días previos al inicio del estado de alarma y me refiero a la acudida en masa de la población a los puntos de venta alimentarios o supermercados.
Como decíamos en el anterior blog, debemos hacer el ejercicio de desplazarnos en el tiempo, exactamente a principios del pasado mes de marzo. Unos días antes de una fecha que siempre recordaremos el día 14, inicio del estado de alarma o lo que es lo mismo de la pérdida de libertades y de movimiento de la población. Todo empezó con un rumor que corría sobre todo a nivel de redes sociales o grupos, alarmando a la población de un inminente cierre de todo o de una falta de abastecimiento de determinados productos. Hecho que rápidamente provocó una estampida de consumidores acudiendo a los supermercados y lo que es peor, comprando un exceso de estoc de determinados productos pensando en sobrevivir días, incluso semanas. Este caos provocó que la velocidad en que se vaciaban los lineales, no dieran abasto el personal de los supermercados para poder reponerlos. Para rematar el caos, algunos tuvieron la brillante idea de grabar y publicar fotos y videos mostrando todo vació, ayudando a alarmar más a los que todavía no había tenido tiempo de acudir a comprar.
¿Porque pasaban horas e incluso días con los lineales de los puntos de venta vacíos?
La respuesta inicial de los puntos de venta, fue intentar abastecerse rápido para no perder ventas y evitar que el consumidor se fuera con las manos vacías. Evidentemente eso se pudo controlar durante unas horas, mientras tiraban del estoc de sus almacenes. Rápidamente su propio ERP enviaba ordenes de pedido al almacén distribuidor, para que subministrara más cantidad de producto. Pero fue tan alto el pico de demanda en algunos productos, que generó ruptura de estoc en los almacenes distribuidores, la pelota paso al tejado de los partners logísticos de los proveedores y en algunos casos de la capacidad de fabricación en las unidades de producción. Con todo este escenario las direcciones de la compañias se pusieron manos a la obra para generar estrategias y hacer frente a este cambio repentino del entorno. Sumándole a todo esto la aplicación de las medidas preventivas para hacer frente al covid-19, toda una complejidad y que ponía a prueba la capacidad de respuesta de todos. Para todavía rizar más el rizo los puntos de venta modificaron su estructura de compra, generando pedidos en forma de grupaje o de pallets completos, referencias que siempre se pedían por picking de esta manera ellos cumplían con su capacidad en tienda o ritmos de compra. Esa capacidad se vio totalmente sobre-dimensionada tirando de espacios que no existían y de esta manera acopiar más producto, que sabían sobradamente que se iba a vender.
Un trabajo minucioso encajar todas las piezas modificadas por la nueva situación. Un ejemplo claro que el mundo de la logística para quienes se encuentran en el sector y les apasiona, es un mundo muy sensible a cambios en el entorno y en el que difícilmente puedes caer en la monotonía.

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